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El talento, ¿Nace o se hace?

¿Cuál es tu talento? Pregunta ante la cual la gran mayoría de nosotros responde con lo que realmente son competencias, habilidades o destrezas que consideramos nuestros puntos fuertes (liderazgo, comunicación, constancia, tenacidad, capacidad analítica, planificación…).

Según la RAE, el talento son las capacidades para obtener resultados notables con el ejercicio de la inteligencia.

Por tanto, si se puede ejercitar es obvio que el talento no es algo innato y exclusivo de unos pocos. Puede ejercitarse y por tanto capacitarse.

Un ejemplo muy ilustrativo.

Pensemos en cualquier piloto de Fórmula 1 o Moto GP. ¿Nacen sabiendo conducir? ¿Poseen desde pequeños las habilidades y destrezas para mantener la postura, el equilibrio…? ¿Con una disciplina de alimentación y entrenamiento…?

No. Por supuesto que no. Pueden tener mayores capacidades y habilidades que otras personas para conseguirlo. Pero si hay algo que les otorga el talento de ser campeones, ser reconocidos y obtener los “resultados notables” que menciona la RAE, es su pasión. Su motivación, la emoción que les genera hacerlo y les lleva a que sea su mayor disfrute.

Debemos también preguntarnos si todo han sido éxitos en la vida de estas personas, o si han sufrido caídas. Han perdido campeonatos, han cometido fallos, sufrido lesiones… Seguramente se han dicho “no puedo, no sigo…”, o incluso les han dicho familiares y amigos: “no puedes, no llegarás, no estás preparado, es peligroso…” Aun así, ¡Siguen haciéndolo! Les va la marcha y nunca mejor dicho, ¡Es su pasión!

Las caídas forman parte del aprendizaje, el fracaso forma parte del éxito, superar las dudas y miedos es la antesala a la seguridad y confianza.

Daniel Goleman, uno de los pioneros y defensores de la inteligencia emocional dice que es la combinación entre el talento razonable y la capacidad de perseverar ante el fracaso lo que nos conduce al éxito.

Gran ejemplo de ello es Edison. No fracasé, solo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla.

Por tanto el talento se hace. Mi definición de talento es “alcanzar nuestros retos. Conseguir aquello que nos motiva. Nuestros sueños, a través del ejercicio de nuestras aptitudes, habilidades, competencias e inteligencia emocional”.

Steve Jobs compartió algo que para nosotros en Syntonize es clave. “Buscamos a gente que tenga pasión por lo que hace, que le emocione, no el que tenga más experiencia”.

Porque para nosotros la pasión es la mejor emoción que podemos sentir. Es la energía que te pone en movimiento.

El talento del equipo es la suma del talento de cada individuo. Y crecerá, se desarrollará y conseguirá conquistar los retos y sueños que se proponga. Siempre que el equipo sea consciente del talento individual de cada uno de sus integrantes. Y conozca hacia donde quieren ir, que les falta para llegar a conseguirlo (actitud, aptitud, recursos…) y se pongan en marcha, desde la emoción y motivación individual que ha de estar alineada con el equipo.

Un paso más allá. ¿Qué sucede con el talento de la empresa?

Se hace, sin duda. Nace con el talento y la actitud de las personas que la crean pero está en cambio y crecimiento constante. Por lo que será el talento de sus empleados lo que dote a la empresa de TALENTO. En mayúsculas sí, porque talento más talento es TALENTO o excelencia.

Para saber capacitarlo, motivarlo y optimizarlo es necesario tener una comunicación efectiva (empatía, escucha activa, saber dar y recibir feedback). La primera comunicación que ha de quedar clara y hará que alineemos nuestras acciones es definir la visión de la empresa. A dónde vamos, cómo lo haremos (misión) y para qué (propósito). A partir de ahí definir las metas que motiven a los equipos-personas-talentos y trabajar disfrutando para alcanzarlas.

El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia ganan campeonatos, Michael Jordan.

 

Por Gloria Valle